Lo confieso, me va la marcha
Miguel Carceles
Permítanme que vuelva al blog -que, admito, tenía algo abandonado- con este título trivial. Pero es que a uno le gusta más tomarse un chérigan de atún en buena compañía que otros placeres de la vida como el de dormir a pierna suelta en el sofá. Me va la marcha, qué le vamos a hacer. Tanto que apenas me queda gente con la que pelearme. Se ha convertido en un hábito que no sé si podré abandonar algún día, peor que morderse las uñas o la nicotina.