un proyecto con

Valor local

Aceite con
energía propia

El aceite de oliva también puede hablar de ingeniería, empleo cualificado y energía limpia. Iberolea ha levantado un proyecto industrial desde el campo, con la idea de que producir mejor también sirva para que los pueblos sigan vivos.

Author

PILAR JUSTE

Iberolea nació en 2018, pero su historia no empieza con el aceite, sino con un modo de trabajar aprendido durante tres décadas en las energías renovables. Gregorio Álvarez Cabreros, presidente de la compañía y natural de Cerecinos de Campos, resume la empresa con unos valores muy claros. “La honestidad: hacemos lo que decimos y solo contamos lo que podemos demostrar. El compromiso a largo plazo: tomamos decisiones a una generación vista, no a un trimestre. Y el arraigo: somos de aquí y venimos a quedarnos, como un vecino más”. Con esa mirada, Iberolea ha creado un ecosistema poco habitual en el sector: olivares en seto, almazara, refinería, embotelladora y logística. Cultiva más de 2.100 hectáreas en Extremadura y Andalucía, transforma la aceituna en El Batán, en Cáceres, y arranca la producción en Paredes de Nava, Palencia, un complejo con capacidad para 100.000 toneladas al año de aceite de oliva refinado.

Socio de largo recorrido

El proyecto necesita tierra, industria y energía, pero también una relación financiera que entienda los tiempos largos. La de Iberolea con Banco Santander viene de antes de esta etapa agroalimentaria. “Se remonta a 2003, cuando financió nuestros primeros parques eólicos en Lubián, en Zamora. Más de veinte años después nos sigue acompañando, ahora en la compra de aceite”. Esa continuidad no es un detalle menor en una actividad que exige inversiones fuertes, circulante y agilidad para resolver gestiones del día a día. “Ese soporte en la gestión y la fluidez en la comunicación con la entidad son fundamentales”, explica Álvarez. El Santander les ha acompañado en financiación a largo plazo, adquisición de inmuebles, desarrollo de proyectos y, actualmente, en pólizas de crédito y pagos por confirming.

Una energía

Que no se marcha

La parte más singular de Iberolea está en su forma de entender la sostenibilidad. No la presenta como un complemento verde, sino como una decisión industrial. Sus plantas y su actividad en el campo funcionan con autogeneración de energía 100% renovable, mediante fotovoltaica, almacenamiento con baterías, eólica y biomasa. Esta última procede de la limpieza de los montes y cuenta con el suministro a largo plazo de SOMACyL, la sociedad pública de medio ambiente de Castilla y León. “Nuestra sostenibilidad no se proclama, se mide. Producimos con un modelo de Cero Emisiones Netas: seremos de los primeros del sector del aceite de oliva refinado en no compensar emisiones, sino eliminarlas en origen”. La compañía está en proceso de certificación ISO 14068-1.

Ese modelo energético se queda en el territorio en forma de empleo, proveedores, actividad agrícola y perfiles técnicos. Iberolea estima 120 empleos directos en los próximos años: 80 en la planta de Paredes de Nava, 15 en la almazara de El Batán y 25 en las fincas. No busca solo mano de obra, sino profesionales capaces de manejar una industria cada vez más precisa. “Perfiles cualificados y muy variados: ingenieros químicos, ingenieros agrónomos e ingenieros industriales, técnicos de proceso y de calidad, operarios especializados para la refinería y la almazara, y también perfiles digitales, porque trabajamos con agricultura de precisión”.

En una zona marcada por la despoblación, esa necesidad de talento cambia el sentido de la conversación. No se trata únicamente de abrir una planta, sino de crear motivos para quedarse en el territorio. “La mejor política contra la despoblación no son las subvenciones, es dar trabajo cualificado y bien pagado para que la gente joven no tenga que hacer las maletas”. Iberolea trabaja además con proveedores, cooperativas y agricultores de la zona, colabora con universidades como la Politécnica de Madrid o la de Córdoba y con instituciones públicas. También apoya iniciativas culturales y deportivas, desde el ciclo de música de cámara en Paredes de Nava hasta Pedaladas por la Vida en Villalpando. Álvarez lo explica sin metáforas: “Somos un vecino más, no alguien que aterriza y se va”.

120 millones de euros

Es la inversión comprometida por Iberolea en uno de los proyectos agroalimentarios más ambiciosos de los últimos años.

Cuando la refinería de Paredes de Nava y la almazara de El Batán entren en pleno funcionamiento, Iberolea habrá unido dos mundos: el campo y la ingeniería. Su apuesta consiste en producir aceite de oliva con energía propia, trazabilidad y empleo cualificado allí donde cada puesto cuenta más que en una gran ciudad. “Nosotros ponemos la industria y el empleo, y pedimos a las administraciones que preparen las vías. Entre todos”. Su idea de valor local se resume en una frase: “Creemos de verdad que la suma multiplica”.

Así empezó
todo

Un proyecto con

Cada pyme tiene una historia única. Muchas nacen en una cocina, un taller o un pequeño local de barrio, impulsadas por la pasión y el esfuerzo de una familia. Con el tiempo, algunas de esas ideas trascienden fronteras y se convierten en marcas reconocidas, llevando su esencia a nuevos mercados sin perder sus raíces. Crecer, adaptarse y llegar más lejos es posible cuando hay visión, compromiso y el apoyo adecuado. Porque internacionalizar no es solo expandirse: es compartir una cultura, una identidad y un legado con el mundo.

CREDITOS

Content strategy:
Aurora Yañez
Project Manager:
Pablo Aceña Martinez
Brand strategy:
Jorge Guillén García
Dirección de Arte Diseño UI:
Alessandro Marra
Desarollo:
César Iriso
Gonzalo Cachon

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