CHORIZOS
Me propongo en este artículo hacer un ejercicio de memoria, recordar a ese ingente número de políticos, banqueros y empresarios que conviven en armonía con la corrupción y el fraude, con sentencias favorables e indultos de por medio. Se me viene a la cabeza, por ejemplo, el señor que dijo que en España "hay que trabajar más y cobrar menos". Ahora está en la cárcel con una fianza de 30 millones de euros, la más alta impuesta por un juez en este país. Acaba de conocerse que Gonzalo Díaz Ferrán, ex presidente de los empresarios y autor de esa frase célebre, no declaró un euro a Hacienda en 2009, a pesar de que un par de años antes había admitido poseer un patrimonio de 93 millones. ¿Cómo es esto posible?
Un reciente estudio de la Universidad Rey Juan Carlos ha analizado cómo perciben los ciudadanos la corrupción en España. El informe ofrece datos reveladores pero quizá no sorprendentes: el 79% de los encuestados piensa que está muy extendida entre los políticos y solo un 6,5% cree que lo está poco o nada. Veamos. Los escándalos de corrupción durante los últimos 30 años de democracia han sido muchos y variados. El gobierno de Felipe González nos dejó episodios como el Caso KIO (suspensión de pagos por valor de 300.000 millones de pesetas), el desvío de los fondos reservados, el Caso Filesa, el Caso Guerra, el Caso Roldán, el agujero de 3.636 millones de euros que Mario Conde dejó en Banesto o la financiación ilegal de los GAL. La era Aznar también convivió de cerca con la corrupción: ahí están los llamados casos Zamora (financiación ilegal del PP) o Pallerols, el Caso del Lino, Caso Villalonga (tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito), Caso Tabacalera, Caso Forcem o la desaparición de 50 millones de euros en Gescartera.
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Durante el gobierno de Zapatero se produjo el saqueo de Marbella (Caso Malaya) con el blanqueo de más de 671 millones de euros y en Almería la llamada Operación Poniente. También salieron a la luz los casos Ciudad del Golf, Salmón, Matsa, el Caso de los EREs falsos en Andalucía, el Caso Renedo en Asturias, el Caso Campeón en Galicia, el ITV en Cataluña, el Caso Palma en Baleares, el Caso Millet (desfalco del Palau de la Música de Barcelona) y el célebre Caso Nóos o Caso Urdangarín (Hacienda estima en más de 16 millones de euros el dinero recaudado por la trama de empresas del esposo de la Infanta Cristina). En el año y poco que lleva Rajoy también ha habido unos cuantos: el Caso Berzosa, la Operación Pitiusa, el Caso Brugal, el Caso Mercasevilla, el Caso Palau, el Caso Dívar (con el ex-presidente del Poder Judicial pagándose viajes de placer con dinero público), el desvío en Valencia de 6 millones de euros destinados a ayuda humanitaria que acabaron gastados en viviendas de lujo en Miami o la muy reciente Operación Mercurio en Sabadell. Suma y sigue.
Si cada uno de los implicados en estos casos de corrupción hubiera devuelto hasta el último céntimo de lo robado, seguro que en algo mejoraban las finanzas de este país. Un país que ya da signos de estar harto de tanto chorizo.
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