El director del Iapae: «Mi consejo para Alejandro es que no vaya más al centro»

  • Lamenta que «ni un solo director» declare un caso de acoso en su centro

El director del Instituto Andaluz para la Prevención del Acoso Escolar (Iapae), Rafael Romero, se pronunció ayer sobre el caso del menor de Olula del Río que ha sufrido esta lacra desde los ocho años al lamentar «la ausencia de un protocolo de actuación efectivo para la convivencia en los centros escolares». Romero recordó la posibilidad de interponer denuncia, tanto a nivel civil como penal, por la responsabilidad del propio centro educativo. «Mi consejo para Alejandro es que no vaya más al centro, que aporte a la denuncia los informes médicos de los que pueda disponer y que sepa que contra el propio instituto puede denunciar por lo civil, por el daño psicológico, y por lo penal, contra los responsables del centro», precisó Romero, recordando que los casos de acoso suelen comenzar sobre los cinco o seis años, y que los que se dan a conocer a la edad del menor almeriense se deben en muchas ocasiones a «la somatización y exteriorización del estrés acumulado durante tantos años».

Para el director del Iapae, es un concepto «totalmente erróneo» enfocar el problema hacia el menor que sufre o hablar de acosadores o acosados: «Un menor muchas veces no tiene esa intención, y se trata de hechos de agresiones físicas, verbales o de exclusión que se convierten en eso por su reiteración en el tiempo».

Romero lamentó que «ni un solo director», como única figura potestativa a la hora de definir el 'bullying' en su centro, declare un caso de acoso, algo que atribuye tanto al «miedo» a hablar con la familia del agresor, «que suele ser igual de agresiva que el menor, ya que éste aprende por imitación de conducta», y a la comodidad de abordar el problema con los allegados de la víctima como al cumplimiento de los baremos impuestos para la evaluación del centro.

Asimismo, este experto aludió al papel clave de los profesores, «los primeros que deberían ponerse al lado del niño», y sus compañeros, «cooperadores necesarios sin los cuales no existiría la figura del niño acosados».

El director del Iapae lamentó, asimismo, la existencia de un protocolo «meramente genérico» en el que «no hay sanciones, y si se establecen, después no se cumplen». Por otro lado, Rafael Romero se mostró muy crítico con figuras de la comunidad educativa como las asociaciones de madres y padres de alumnos «que solo informan de actividades y para las que esto no debe suponer ningún problema», el profesorado «sumiso que acata lo que diga un señor», los responsables políticos de Educación que sirven como meros suministradores materiales o la Inspección, puesta para «limpiar» la imagen de los directores, criticó el experto educativo.

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