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La antigua almazara de Sierro

«No siempre se podía comer magra, a veces, ni siquiera tocino, pero lo que no podía faltar era el aceite», explica Antonio Sánchez Hernández, vecino de 76 años de edad y natural de Sierro, «de toda la vida», añade. La almazara de Sierro, ha sido un eje fundamental para la subsistencia de un pueblo, formado en su mayoría de agricultores, donde la difícil orografía del municipio, hacía imprescindible la estrecha relación entre sus habitantes y el trueque como medio de vida en un lugar aislado geográficamente y estrictamente rural.

Remedios Carrión Ortega

Martes, 10 de mayo 2016, 07:04

 

La memoria envidiable de Antonio detalla cómo era el trabajo y las relaciones de los serranos con una almazara cuya datación se desconoce. «Ha ... estado aquí toda la vida», dice Sánchez Hernández. Relata que tenía seis dueños y que ellos se quedaban con el 50% del aceite proveniente de la cosecha de cada vecino. Recuerda con una sonrisa en su rostro, lo ricas que estaban las «pachochas». Era una comida muy típica de Sierro, relata. En la almazara siempre se podía degustar una rebanada de pan tostada en las brasas, que después era sumergida en el líquido recién extraído. Este vecino de Sierro, mira con tristeza los montes y bancales de su municipio y recuerda la antigua y totalmente diferente imagen de cuando todos los bancales estaban «arreglaos» y la mayoría de la gente vivía en los cortijos. «Hoy está todo abandonado», lamenta.

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