Borrar
Juan Núñez y María Férriz, ayer, en su enlace matrimonial en el cine de Serón, boda que retrasmitieron para sus amigos a través de aplicaciones de vídeoconferencia. R. I.
Crisis del coronavirus en Almería | Un «¡vivan los novios!» por vídeollamada

Un «¡vivan los novios!» por vídeollamada

Ciberboda por pandemia ·

Juan y María contrajeron ayer matrimonio con sus amigos siguiendo la ceremonia a través de vídeoconferencia. «La celebración la haremos cuando podamos abrazarnos y bailar»

Miguel Cárceles

Serón

Domingo, 14 de junio 2020, 00:18

Necesitas ser suscriptor para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

La boda fue de película, digna de una comedia romántica de esas que triunfan en Netflix. Y no solo porque la ceremonia, que ofició Caridad López, teniente de alcalde de Serón, se celebrase, atención, en el cine municipal de este bonito y pintoresco pueblo del Valle del Almanzora. Juan Núñez y María Férriz, el novio y la novia, se dieron ayer el sí quiero de la forma más extraña que jamás podrían haberse imaginado: con sus amigos mirándoles desde el otro lado de la pantalla de un teléfono móvil.

«Teníamos claro que nos íbamos a casar, sí o sí. La pandemia no podía dejarnos sin nuestra boda, aunque hubiéramos estado en el salón nosotros dos solos», indica María, nerviosa y algo agitada. Cuando habla con IDEAL aún le faltan algunas horas para vestirse de blanco y enfilar las calles del pueblo de sus ancestros. Y les quedaba aún, a ambos, mucho por hacer, aunque al enlace -el más familiar que jamás pudo imaginar de ninguna de las maneras- apenas asistirá una decena de familiares ultradirectos: padres, hermanos y sobrinos.

«Teníamos todo más o menos organizado desde principios de año. Para entonces nadie se imaginaba lo que estaba por venir». Juan, profesor de instituto –como la que desde ayer es su esposa–, se encargó de apalabrar la ceremonia con el Ayuntamiento de Serón y un almuerzo con un reconocido establecimiento hostelero del municipio en el que, junto a familiares y amigos, estaba previsto que se juntase un centenar de personas para disfrutar de un feliz día de brindar por la vida.

«Somos muy cabezones y no queríamos que el virus nos trastocara los planes. Así que mantuvimos las fechas pero adaptamos un poco lo que habíamos previsto a las limitaciones de pudiera haber. No sabíamos cómo iba a poder ser la celebración porque no se conocía en qué fase íbamos a estar», infiere María. «Pero incluso aunque hubiéramos estado los dos solos, lo habríamos hecho: nos habríamos casado seguro», agrega pizpireta.

Ni cortos ni perezosos, se amoldaron como lo hace el agua a cualquier envase. ¿Que no se puede mucha gente? Se junta solo la familia. ¿Que no cabe una decena de personas en el salón de plenos por el aforo?Pues la boda, en el cine del pueblo. «Además, la celebración va a ser en casa de mis abuelos, en una antigua solana que hemos decorado los dos para juntarnos», desliza María.

Imagen principal - Crisis del coronavirus en Almería | Un «¡vivan los novios!» por vídeollamada
Imagen secundaria 1 - Crisis del coronavirus en Almería | Un «¡vivan los novios!» por vídeollamada
Imagen secundaria 2 - Crisis del coronavirus en Almería | Un «¡vivan los novios!» por vídeollamada

Lo cierto es que ayer habrían podido casarse con cierta normalidad. La fase 3 en la que se encuentra Almería desde hace una semana permite enlaces de hasta un máximo de 150 personas en espacios al aire libre o de 75 personas en espacios cerrados. Ellos han preferido no dejarlo todo demasiado al albur de la fluctuante normativa del estado de alarma y optaron finalmente por algo diferente. «No hemos cancelado nada. Pero la celebración con amigos y más familia la hemos pospuesto hasta el momento en el que nos podamos besar y abrazar todos. Así estaremos más cómodos, con menos miedo, y disfrutaremos más», refiere.

'Ciberboda'

Sin embargo, uno no se casa todos los días. Así que para que todos pudieran compartir el momento del enlace, se inventaron una retransmisión en directo. Como la apertura de los juegos olímpicos, como los Premios Princesa de Asturias. La herramienta: Zoom, un programa que permite la difusión en línea de cualquier directo desde algo tan trivial y común como un teléfono móvil. Así que todas sus amistades acabaron a las 12.30 horas de la mañana frente a la webcam de sus portátiles para verles dar el «si quiero» desde sus propios hogares.

«Durante todo el confinamiento hemos estado constantemente con videollamadas: con nuestros padres, con los sobrinos... Incluso por trabajo. Y se nos ocurrió», comenta Juan. «Sí, para que no sea solo por trabajo. Así que lo hablamos con Marta, la hermana de Juan», añade la que ya es a día de hoy su compañera de vida. Ayer, móvil en mano, como una especie de corresponsal, la hermana del novio remitió la señal del enlace matrimonial desde Serón a una treintena de dispositivos móviles repartidos por toda la geografía. Algunos en traje y corbata –como estaba previsto que lo hicieran en un primer momento– y otros brindando con botellines de cerveza en el enlace más deportivo del que jamás tomen parte. Todos los invitados que no pudieron acompañarles físicamente en ese día tan especial asistieron, desde sus propios hogares, a una boda que no olvidarán jamás: su primera 'ciberboda'.

«La verdad es que ni tan siquiera sabía que la iban a retransmitir», confiesa entre risas Caridad López, la oficiante. Ayer se dispuso frente a los novios junto a las tablas del escenario del cine y les leyó los artículos del Código Civil indispensables para el enlace. Todo como está previsto. Sin sobresaltos, sin estridencias. «Es la segunda boda que celebraba, porque normalmente las oficia Juan Antonio [Lorenzo], el alcalde». Desde marzo no ha habido ninguna boda en el municipio. Y eso que había previstas varias más.«La gente las ha ido posponiendo», recordaba López.

En Almería, y durante los tres meses que ya dura la excepcionalidad del estado de alarma, el pasado año se oficiaron 528 bodas. La mayor parte de ellas en los meses de mayo y junio, dos de los meses fetiche para estas celebraciones, que coinciden, asimismo con las comuniones. No se sabe oficialmente cómo está afectando el confinamiento a estas celebraciones, pero tanto ayuntamientos como salones de bodas confirman que está todo prácticamente parado.

El viaje de novios también va a ser de lo más especial. Nada de vuelos transoceánicos, de salidas a las antípodas. Ni cruceros, ni fotos en islas caribeñas. «Teníamos previsto ir a Italia para comer y pasear. Un viaje tranquilo para disfrutar y descansar. Pero al final hemos decidido que nos vamos a quedar en el pueblo», relata María. Una vuelta a los orígenes en toda regla: senderismo, naturaleza y buenos alimentos. «Nos traeremos a los gatos y estaremos aquí tranquilos».

Cuando todo esto pase, cuando podamos volvernos a abrazar, llegará el momento de celebrar lo que ayer fue una cita en la distancia, con pantallas de por medio. Y entonces, cuando se pueda bailar sin miedo –y, a poder ser, sin mascarilla– María y Juan volverán a vestirse de celebración para compartir, por segunda vez, la alegría de vivir. Entonces no serán ellos los que cuezan patatas en la vieja olla de la abuela. Ayer comieron ensaladilla rusa casera. Para entonces, alguien cocinará para que ellos repartan besos mesa por mesa, amigo por amigo.

Publicidad

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios