Vecinos de Serón y Macael arropan a Enrique Pérez Parra en el pregón de fiestas

El médico seronense afincado en Macael dio el pistoletazo de salida de las fiestas patronales en honor de la Virgen de los Remedios del municipio de Serón

ELOÍSA BENÍTEZSerón

Serón iniciaba el viernes sus fiestas patronales en honor a la Virgen de los Remedios con el homenaje a los mayores y el pregón inicio de las jornadas festivas a cargo de Enrique J. Pérez Parra (Serón 1958), Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada.

La fresca noche contrastó con el calor humano de la velada; transmitido a través de las palabras del pregonero y el tributo a Adoración Pérez Berruezo, a Juan Cazorla y a Josefa Expósito de manos de la presidenta de la asociación de la Tercera Edad de Serón 'La Experiencia', María Fernández y de la concejala de Cultura de la localidad, Rosa Martínez Fernández.

El alcalde del municipio, Juan Antonio Lorenzo, invitó a los vecinos a pasar unas felices fiestas y presentó al pregonero ensalzando su sencillez y absoluta devoción por su trabajo; dijo de él que es una persona muy querida en Macael donde ejerce como médico de familia desde hace más de 30 años, trabajando una media de 15 horas diarias colaborando también con el Hospital La Inmaculada de Huércal-Overa. Lorenzo agradeció que Pérez Parra y su familia mantengan con Serón esa relación de cariño que les hace vivir a caballo entre la vecina localidad macaelense y el municipio seronés donde residen fines de semana y en períodos vacacionales.

El pregonero, rodeado de su familia y arropado por vecinos y amigos de Serón y muchos otros desplazados desde Macael, ofreció un discurso cercano y entrañable donde las vivencias y recuerdos de su niñez y juventud en Serón se vincularon con los momentos que Pérez Parra disfruta actualmente en la localidad seronense rodeado de sus amigos de Siempre.

“Quien podía imaginar, cuando corría de chiquillo por todos los callejones del pueblo que, con el transcurrir de los años, iba a estar aquí, en mi querido Serón, para compartir estos momentos con conocidos, amigos de toda la vida, vecinos de mi infancia, seres queridos en fin a los que guardo un profundo cariño. He pasado más de media existencia fuera del pueblo que me vio nacer, pero no es menos cierto que ocasión tengo, con mis hijos ya criados, vuelvo a disfrutar de mis amigos, lo que resta de familia y como no, de mis buenos recuerdos por estos lares. Mis palabras de hoy, si me lo permitís, se las quiero dedicar a mis padres, Enrique y Ana”, expresó el pregonero.

“Mi vida ha estado, está y, si alguien no lo remedia, estará dedicada a la muy noble actividad de la medicina, paliar el sufrimiento ajeno, intentar sanar al enfermo (lo que a veces se consigue) y seguir estudiando para conocer y poner en práctica los avances científicos de mi profesión. Todo ello, no hubiera sido posible, sin el apoyo incondicional de mi mujer Carmen y mis dos hijos que, por cierto, y muchos de vosotros lo sabéis, van por los mismos caminos, de lo cual me siento enormemente orgulloso. A ellos les debo todo. Recientemente nuestra familia ha sido ampliada con mi nuera, una seronera con todas las de la ley y si no, que se lo pregunten a los de la peña del gallinero”, compartió Enrique Pérez, demostrando además de una enorme vocación hacia su profesión un cariño incondicional hacia su familia; presente al completo en el acto.

El médico recuperó momentos felices y entrañables de su infancia que con humor y nostalgia fue enumerando a lo largo de la velada, sin pasar por alto la realidad del Serón de hoy en día.

“Siendo un niño con 6-7 años, me levantaba a las 4-5 de la mañana los días previos a las fiestas y que había más faena, para “ayudar” a los que allí trabajaban. Me subía en una silla para alcanzar a la artesa y con un corte (una especie de espátula) en la mano iba troceando la masa y pesando en la balanza. Para mí eran unos ratos inolvidables, el ambiente de madrugada, los ratos de “cháchara” con los panaderos, las sopas de pan con café con leche, las historias que me contaban y como hipnotizar a un gato. Luego, a media mañana, me quedaba dormido encima de cualquier saco de harina. En otras ocasiones se descargaba un camión de leña y ahí estaba yo arrastrando los haces para guardarlos en la bodega.

Recuerdo con mucho cariño la tienda de González al lado de la panadería, Lola, las vísperas de los Reyes Magos me dormía allí para ver si los pillaba “ in fraganti”, su hermano Ramón, Mari de Faustino, la farmacia y tantos y tantos vecinos que vivíamos por aquellos años en la Plaza de la calle Real. Lolica, Encarna la Hinoja, Trinica y Angelita la del bar de la Parra con su careta inolvidable”.

“Había un ambiente en el pueblo de aupa, mercado desde mi plaza hasta los Arturos, puestos por doquier. Por las tardes, en la plaza de arriba, el camión de los mineros que venían de las Menas. Por las noches, las familias de tertulia en las puertas de las casas. Los partidos de fútbol en las Eras con Juanito de Vicente, el monago, Rafalito de la puerta de la iglesia y un largo etcétera de figuras. Mis maestros, D. José Plaza, D. Juan de Marina y, como no, D. Francisco el sacristán en la plaza de arriba. A pesar de los métodos educativos: la letra, con sangre entra, incluido algún palmetazo que otro con la regla llamada maestra, guardo un grato recuerdo. Otra época que nos marcó a mis amigos y a mí fue cuando hicimos en grupo musical Mister Chepis, con nuestro representante Enrique “el pescaero” y que con el discurrir del tiempo se transformó en Quadrophenia, con la incorporación de mi primo José Miguel, otro seronero afincado en Guadix. Recorrimos el sur de España de verbena en verbena, siendo el chófer de la furgoneta el Chato de Alcóntar. Teníamos por entonces 17 años y unas ganas enormes de nuevas experiencias. Hace poco, el 13 de agosto de 2011 hicimos un simulacro de actuación 33 años después en esta nuestra Plaza. Gracias Alcalde por esa oportunidad de reencuentro. Que conste, que el tocar hasta después de salir el sol fue un invento nuestro: una madrugada que se fue antes de tiempo el grupo que estaba en las fiestas, nosotros acabábamos de aterrizar de tocar en una discoteca de Granada y medio pueblo subió a los sótanos de la sastrería y bajamos los instrumentos en un solo viaje…estuvimos tocando hasta las 10 de la mañana, hicieron una recolecta y después al aljibe a bañarnos. Varios veranos nos dedicamos a amenizar las fiestas de los pueblos. Entre col y col una lechuga y no faltaba tiempo para ligar y hacer bailes en el local del ensayo con canciones lentas que duraban y duraban. Una noche llegamos a poner Imagine de John Lennon y la repetimos unas 30 veces. Teníamos la peña Jamacuco cuyos estatutos tenía un solo artículo: pasarlo bien. En invierno al curro; éramos los llamados “estudiantillos”.

“Serón, por desgracia, se ha ido despoblando. Muchos han tenido que emigrar a otros lugares por motivos laborales pero tengo la impresión que hace unos años ya tocamos fondo y ahora está habiendo nuevas perspectivas de crecimiento. La industria agroalimentaria es vital para España, motor de crecimiento para Almería y tiene un futuro prometedor para nuestro pueblo. Se van creando nuevos puestos de trabajo estables, nuevas empresas familiares y la marca Serón se va dando a conocer por medio mundo. Para ello, es fundamental contar con las asociaciones comerciales y empresariales, darles el protagonismo que merecen y favorecer, como me consta, su presencia en los escaparates que suponen las ferias de muestras. Igualmente es requisito imprescindible abrirse al mercado internacional ya que es un aval de avance económico y progreso. Las empresas que apuestan por ello tienen el futuro garantizado. Por otra parte, se tiene que seguir promocionando el concepto de calidad de vida, turismo rural y desarrollo sostenible. Serón se encuentra en un enclave privilegiado. Vamos a seguir trabajando por ese buen camino”, subrayó Pérez Parra.

El seronense no olvidó dedicar unas palabras a Macael, donde también fue pregonero hace dos años, reconociendo el enorme cariño con el que él y su familia han sido acogidos desde el primer día: “No tengo el corazón partido como diría Alejandro Sanz; mis dos pueblos, Serón y Macael, son muy parecidos: comenzando por sus cuestas, por lo que no fue difícil adaptarme a ellas, sus canteros que recuerdan a los trabajadores de las Menas y su hospitalidad y como no, su generosidad. Muchos paisanos siguen trabajando en la zona del mármol que sigue siendo otro motor de empuje de la economía del Almanzora”, finalizó el pregonero sin olvidar felicitar las fiestas a los vecinos y lanzar un viva a la Virgen de los Remedios.

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