El Premio Nacional de Poesía Joan Margarit visita La Ciudad de La Cultura de Olula Del Río

El Premio Nacional de Poesía Joan Margarit visita La Ciudad de La Cultura de Olula Del Río

Acompañado por personas vinculadas a la educación y el arte, el poeta y arquitecto quedó «gratamente impresionado» por las instalaciones y las colecciones expuestas en el Museo Ibáñez y el Centro Pérez Siquier

I. A.Olula del Río

Unos minutos después de las once de la mañana, el pasado jueves, 12 de abril, Joan Margarit, Premio Nacional de Poesía 2008, llegaba a las instalaciones de la Ciudad de la Cultura de Olula del Río (Almería) acompañado del joven poeta olulense Juan Javier Ortigosa y la profesora de Historia del Arte del IES Rosa Navarro de Olula del Río, María Dolores Simó. Allí le esperaban, junto a la monumental Mujer del Almanzora de Antonio López, Santiago Alfonso –miembro del Patronato de la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino– y Juan Manuel Martín Robles, director de la citada Fundación y responsable de los museos por ésta gestionados.

Tras las presentaciones y el inicio de una amena conversación sobre Antonio López, su obra escultórica y su vinculación con Olula del Río, a través del Curso de Realismo que anualmente imparte en el Museo Ibáñez y su sólida amistad con el pintor Andrés García Ibáñez, Joan Margarit y sus acompañantes se adentraron en el Centro Pérez Siquier. Allí Santiago Alfonso y Juan Manuel Martín le fueron desvelando los pormenores del edificio, su construcción, las funciones del Centro Pérez Siquier –donde se avanza a buen ritmo en las labores de digitalización de todo el archivo del fotógrafo almeriense– y la colección expuesta.

Una visita durante la cual Joan Margarit mostró en todo momento tanto su admiración por la obra de Pérez Siquier, a quien le une sincera amistad, destacando su buen hacer «tanto en la fotografía en blanco y negro, como en su apuesta por el color», como la «armónica conjunción conseguida entre la arquitectura del Centro y la fotografía de Carlos».

La visita se continuó por las instalaciones del Museo Ibáñez, espacio cuyo jardín exterior causó especial impacto en Margarit, quien calificó lo visto hasta el momento como «una grata sorpresa, especialmente impactante por inesperada». Ya dentro del Museo Ibáñez, tras interesarse vivamente por la historia del Museo y su trayectoria, llegó el momento de recorrer las 17 salas del Museo.

Si durante el recorrido por los espacios dedicados a la pintura de Andrés García Ibáñez mostró Margarit especial atención a las figuras femeninas pintadas por el olulense, sus retratos, la selección de obras de la serie Venecia 2002-2003 que se exponen en la sala 5 y las luminosas escenas juveniles que, junto a La infancia de Baco, se muestran al final del recorrido de la primera planta del museo, también fue de especial agrado del ilustre visitante la colección de pintura española del siglo XIX y XX que se muestra en el Museo Ibáñez.

Impresionado quedó Margarit con la colección de grabados de Federico Castellón expuestos en la sala 6, destacando en éste su «maestría técnica e imaginación, así como su capacidad para contar historias», la selección de obras de Ginés Parra expuestas en las salas dedicadas al arte almeriense contemporáneo, y la amplia nómina de pintores realistas de finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX que cuelgan en las paredes del Museo Ibáñez, quedando impresionado por la presencia en el museo de artistas de especial valía hoy relegados a un segundo plano, como Pere Pruna, Ricardo Baroja, Joaquín Ramo, López Mezquita, José Mongrell, Luis Graner, Casas Abarca o Mallol Suazo, llegando a confesar que «sólo la galería de retratos de esta sala (refiriéndose a la dedicada a la pintura y escultura española del siglo XIX) bien merece la visita al museo».

Tras alabar la colección de grabados de Goya que en el museo se expone de forma permanente, y cuando el tiempo ya apremiaba para llegar a su cita con el Aula de Poesía de Olula del Río, donde esa mañana intervenía dentro de las interesantes jornadas que anualmente se organizan en el IES Rosa Navarro, Joan Margarit no quiso dejar pasar la oportunidad de disfrutar de la impresionante Santa Casilda de Zurbarán que se ha expuesto en el Museo Ibáñez de forma extraordinaria hasta fechas recientes.

Un cierre excepcional a una visita de casi dos horas, tras las que el poeta y arquitecto catalán volvió a destacar lo gratamente impresionado que había quedado con el Centro Pérez Siquier y el Museo Ibáñez, y señaló lo importante que es que la apuesta de instituciones como la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino por la Cultura.

 

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