El hombre que mató a su tío en Albox dice estar «profundamente arrepentido»

El hombre que mató a su tío en Albox dice estar «profundamente arrepentido»

El acusado se enfrenta a una pena de 32 años y medio de prisión como su hermano Pedro T.G

Alicia Amate
ALICIA AMATEAlmería

Cabizbajo y empleando un tono de voz apenas audible, declaraba este miércoles en la Sala del Jurado de la Audiencia Provincial de Almería en primer lugar Pedro T. G., el más joven de los hermanos acusados de acabar con la vida del tío de ambos en el municipio de Albox. Definió como «normal» la relación con el fallecido, hermano de su padre, de cuya muerte fue informado cuando ya estaba junto a su hermano mayor en el calabozo tras ser detenidos los dos poco después de la mortal reyerta por la Guardia Civil. Unos hechos de los que dicen sentirse arrepentidos.

Tras responder a las cuestiones planteadas por la fiscal sobre el desarrollo de los acontecimientos aquel fatídico 24 de febrero de 2016, cuando Pedro T. G. contaba con 21 años, se negó a contestar a las preguntas de la acusación particular representada por la letrada Josefa Ramos, interesada en indagar en ciertos detalles como anteriores reyertas protagonizadas por el joven acusado y uno de sus primos, hijo del fallecido; o si su hermano, presunto autor del disparo mortal, residía o no en la vivienda familia, donde encontraron numerosa munición y un arma, además de la utilizada para perpetrar el crimen. Sobre este hecho, remarcó que su dormitorio era en el que no había armas ni munición mientras que su hermano, además de convivir con su pareja, ocupaba otra habitación del domicilio familiar, donde se encontraban estas armas que el «no conocía».

Corroboró durante el interrogatorio de la defensa la adicción a la cocaína de su hermano así como que, desde que está en prisión provisional se encuentra en tratamiento psicológico y «toma medicación» por ello.

Habló, además, de una reyerta días antes de los hechos con uno de los hijos del fallecido tras la que recibió amenazas de este lo que provocó que sintiera «miedo de su tío». Este hecho, que comentó a su hermano mayor, motivó la visita al domicilio de sus familiares que desembocaría en una pelea entre los hermanos, uno de sus primos y su tío durante la que se produjo el disparo.

La acusación, por su parte, encuentra «contradicciones» en las declaraciones realizadas por los hermanos T. G. ya que, dos días después de ser detenidos narraron unos hechos que, meses después -durante una nueva declaración solicitada por ellos mismos- los contaron de diferente manera.

Juan Andrés T. G., hermano mayor de los dos acusados y con antecedentes por falsificación y atentado contra la autoridad, justificó, de hecho, estas contradicciones en los «nervios» que tenían durante los primeros días de la detención, motivados en parte a la falta de medicación ya que confesó su adicción a la cocaína y el encontrarse en tratamiento psiquiátrico desde que sufrió un accidente en el que perdió un ojo.

Reconoció que, durante la pelea en la puerta del domicilio de su tío junto a este, su hermano y uno de sus primos y cuando fue a «limpiar la sangre» de su cara al coche, cogió la bolsa con el arma y se la «metió en el bolsillo». Asegura que su intención era «asustar» y «no pensaba que se podría disparar el arma» que, además, adquirió «con un defecto y se quedaba encasquillada», lo que, podría haber salvado al hijo de la víctima de sufrir otro disparo.

También señaló Juan Andrés T. G. que entregó «el arma a su madre» -fallecida hace un año aproximadamente en un accidente- tras abandonar el lugar de los hechos mientras que a la Guardia Civil dijo en el momento de la detención, producida ese mismo día, que la había tirado, incluso llevó a los agentes en busca de esta a una rambla de la zona.

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