Buenos paisajes y gastronomía tradicional se citan en Chirivel

Vista panorámica del municipio almeriense, ubicado en la Comarca del Almanzora. / IDEAL

El visitante puede combinar recorridos naturales muy atractivos con una gran oferta culinaria

J. L. PASCUALALMERÍA

Chirivel es un municipio que ofrece atractivos para que los visitantes puedan disfrutar de un fin de semana o unos días de vacaciones en los que encontrará un contacto directo con la naturaleza y una oferta interesante en cuanto a recorridos o visitas a elementos patrimoniales e históricos.

Quienes acudan a esta localidad pueden reconocer el fondo del altiplano septentrional que comunica la Fosa de Baza con el Mediterráneo, en el denominado Corredor de Chirivel. Destaca de una manera especial el Cerro Maimón a modo de atalaya, que se eleva casi 1.000 metros sobre el primero de los Vélez, hasta alcanzar los 1.671.

A la izquierda, quedan los restos de un antiguo complejo defensivo de época nazarí la fortaleza de Velad Al-Ahmar, sobre el Cerro del Castellón, separada del núcleo de población por el Río Chirivel y muy cerca de Vélez Rubio que se extiende en una pequeña colina, resguardado por los imponentes contrafuertes de Sierra María. Por esta localidad discurría la antigua calzada romana que venía de Cártago y que recuerda una importante romanización de estos lugares.

El centro urbano coincide con la Plaza de la Encarnación y el Ayuntamiento y presenta el típico diseño árabe, de calles estrechas e intrincadas, una zona en la que lo más aconsejable es el recorrido a pie. Al recorrer sus calles y plazas, se puede percibir el carácter señorial de su caserío. Adustas mansiones señoriales con magníficas rejerías, iglesias, palacios, conventos, museos y hospitales, van creando una atmósfera señorial y monumental.

La gastronomía es otro de los puntos fuertes de Chirivel a la hora de convertirse en un destino de calidad para el viajero. La variedad de platos, herencia de la cocina más tradicional, es espectacular, con mención especial para las migas, puchero, caldo de huevos, gurullos, remojón, pelotas, choto a la pastoril, trigo guisado, fritada de sangre, hornazo, roscos de aguardiente, roscos de naranja, almendrados y suspiros. Después de un buen almuerzo, se puede realizar una visita por la Casa del Minero, situada frente a la Iglesia y que es un magnífico ejemplar de vivienda modernista con una fachada con varios balcones.

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